Trabaja UAT proyecto para crear una nueva área natural protegida en Tamaulipas

Se trata del cerro del Diente ubicado en la Sierra Chiquita del municipio de San Carlos.

Ciudad Victoria, Tamaulipas.-Un estudio de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) reveló la factibilidad de que el cerro del Diente, ubicado en la Sierra Chiquita en San Carlos, se pueda convertir en una nueva área natural protegida del estado, debido a la riqueza de especies que existen en esa zona.
El Dr. Héctor Arturo Garza Torres y la Dra. Griselda Gaona García, investigadores del Instituto de Ecología Aplicada de la UAT, explicaron que el proyecto busca preservar la diversidad de especies que habitan este espacio y a otras que lo usan como ruta migratoria, como la mariposa monarca.
Por su parte, el Dr. Garza Torres comentó que el estudio inició en 2019, en el sitio conocido como el cerro del Diente, que se encuentra ubicado en la cadena montañosa de la Sierra de San Carlos.
“Se realizó el estudio para justificar técnicamente la importancia de hacer esta zona un área natural protegida. Se realizó en el 2019 y participaron investigadores del Instituto de Ecología Aplicada en temas relacionados con la importancia del área, suelos, vegetación, clima, flora, fauna, entre otros”.
Detalló que el cerro del Diente tiene una altura de más de 1 600 metros sobre el nivel del mar, y que el trabajo consistió en muestrear y caracterizar los diferentes tipos de vegetación y ver qué especies estaban asociadas.
Explicó que el cerro mantiene una gran cantidad de especies que son características de lo que se conoce también como la Sierra Chiquita.
“La importancia de la sierra es que es un macizo montañoso que se encuentra inmerso en la planicie costera y aislado completamente de la Sierra Madre”, explicó el investigador.
“Por lo tanto lo convierte en una gran isla dentro de una planicie costera en Tamaulipas, y las especies que han estado evolucionado dentro de esta isla se encuentran aisladas del resto de las que existen, por ejemplo: en la Sierra Madre”.
Subrayó que el estudio es el primer paso para gestionar la creación de un área natural protegida.
“El cerro del Diente es un icono que caracteriza e identifica a la sierra de San Carlos y a su comunidad, es un monumento natural para la gente de ese municipio; por ello, se busca conservar este monumento natural y revalorar este espacio”.
En ese contexto, la Dra. Griselda Gaona García abordó el tema de las especies asociadas a esa área natural y señaló que se elaboró un trabajo sobre las mariposas que habitan el sector.
“Las mariposas fueron un complemento del estudio, para conocer la diversidad de flora y fauna que se encontraba presente en esta área. Las mariposas son uno de los atractivos turísticos”.
Comentó que los científicos de la UAT identificaron cuarenta especies de mariposas distribuidas en cuatro familias: “La importancia del estudio es que se hizo en un pequeño periodo en invierno, lo que significa que puede haber mayor número de especies en el transcurso del año”.
La doctora Gaona subrayó que una razón para convertir el cerro del Diente en un área natural protegida es porque ahí transita la mariposa monarca: “Es una especie de importancia internacional y sus poblaciones cada vez son más vulnerables. Por ello es importante conservar ciertos lugares donde vaya transitando y teniendo descanso y alimentación”, concluyó.

Desarrolla la UAT alternativa para la producción de pigmentos naturales

Desarrolla la UAT alternativa para la producción de pigmentos naturales

Ciudad Victoria, Tamaulipas.-Investigadores de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) han desarrollado una propuesta innovadora y sostenible orientada al aprovechamiento de residuos vegetales para la obtención de pigmentos naturales. 

En respuesta a la creciente preocupación por los impactos negativos de los productos sintéticos en la salud humana y el medio ambiente, esta iniciativa se presenta como una alternativa ecológica y económicamente viable, ofreciendo soluciones aplicables a diversas industrias, como la alimentaria, textil y artística.

El equipo de investigación de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UAT, liderado por Edmar Meléndez Jaramillo, Laura Sánchez Castillo, Ma. Teresa de Jesús Segura Martínez y Rafael Delgado Martínez, destaca que los residuos agrícolas como cáscaras, hojas, tallos y raíces contienen compuestos útiles para producir pigmentos naturales de diferentes colores. 

Entre los más comunes se encuentran los pigmentos verdes de la espinaca, rojos de la remolacha, morados de la col morada y amarillos del azafrán, todos ellos con propiedades antioxidantes y antibacterianas.

Detallan que, el proceso de extracción de los pigmentos es sencillo y accesible. Las plantas se desinfectan, se deshidratan a temperaturas controladas y luego se muelen para obtener los pigmentos, los cuales pueden utilizarse en alimentos, acuarelas o textiles. 

Esto –añaden– abre un abanico de posibilidades tanto para la industria como para los consumidores conscientes del medio ambiente.

Los investigadores también proponen que otras fuentes menos convencionales, como ciertos insectos y minerales, pueden ser utilizadas para obtener pigmentos naturales. Un ejemplo de esto es la grana cochinilla, que se utiliza para obtener tonalidades rojas, o las arcillas rojas para crear pigmentos marrones.

Esta investigación busca replantear antiguas técnicas de extracción de pigmentos y promover una economía circular que maximice el aprovechamiento de los recursos agrícolas.

Además de ser más seguros y sostenibles, los pigmentos naturales no requieren productos químicos sintéticos en su producción, lo que evita la contaminación. Al mismo tiempo, permiten aprovechar recursos que de otro modo se desperdiciarían, otorgándoles un valor económico adicional.