​Firma acuerdo la UAT con el Consejo Nacional Consultivo Fitosanitario

Con el propósito de contribuir a los esfuerzos nacionales en materia de sanidad vegetal, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) firmó un convenio marco de colaboración con el Consejo Nacional Consultivo Fitosanitario (CONACOFI). En ceremonia desarrollada mediante videoconferencia, el acuerdo fue firmado de manera virtual, desde sus respectivas sedes, por el C. P. Guillermo Mendoza Cavazos, rector de la UAT, y el Dr. Javier Hernández Morales, presidente del CONACOFI. En las oficinas de la rectoría en esta capital, el rector de la UAT agradeció la confianza del organismo nacional por la realización de ese acuerdo general, que permitirá a los expertos universitarios seguir trabajando en los programas encaminados al control y erradicación de las plagas y enfermedades que más afectan al sector productivo agrícola en México. Mendoza Cavazos dijo que, para la región del centro de Tamaulipas, ese trabajo tiene un gran impacto por la importancia de la citricultura; sostuvo que la producción académica de los investigadores de la UAT será de gran ayuda e impactará positivamente en las comunidades y en la población; y recalcó la relevancia de tener alianzas estratégicas con el CONACOFI, lo cual dará herramientas a los investigadores para la generación de soluciones a problemáticas actuales que se tienen que resolver. Por su parte, el Dr. Javier Hernández Morales destacó la oportunidad de celebrar ese convenio con una universidad de reconocido prestigio en materia fitosanitaria, además de estrechar una colaboración que se ha sostenido con la UAT a través de sus expertos en diferentes áreas del conocimiento. Subrayó que el CONACOFI es el órgano nacional consultor y de apoyo a la Secretaría de Agricultura en materia fitosanitaria, en todo lo relacionado a problemas de plagas y enfermedades de los cultivos, por lo que ese acuerdo da cumplimiento también a los propósitos de vincularse con las instituciones de educación e investigación relacionadas con esa materia. Correspondió a la Dra. Juana María Coronado Blanco, coordinadora de Investigación de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC), exponer los motivos del acuerdo, y destacó que la UAT cuenta con un importante liderazgo en estudios de sanidad vegetal. En ese contexto, citó como ejemplo los estudios de apicultura en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia; sobre las plagas del maíz, del sorgo y de mosca de fruta en el Instituto de Ecología Aplicada; el estudio de plagas de la caña de azúcar, la papaya y verdolaga en la Unidad Académica Multidisciplinaria Mante; así como los estudios de plagas y sus enemigos naturales en los cítricos, el maíz y el sorgo en la Facultad de Ingeniería y Ciencias. En la ceremonia, acompañaron al rector de la UAT, la Dra. Mariana Zerón Félix, secretaria de Investigación y Posgrado; la Dra. Gilda Cavazos Lliteras, directora del Comité de Enlace de Investigación y Posgrado; y el Mtro. Vicente Paul Saldívar Alonso, director de la FIC. Desde la sede del CONACOFI, acompañaron el evento de manera remota, el Dr. Néstor Bautista Martínez, secretario técnico; el Mtro. Víctor Manuel Almaraz Valle; la Ing. Diana Laura Reyes López; y la Dra. Imelda León García, del Área Técnica, entre otras autoridades.

Desarrolla la UAT alternativa para la producción de pigmentos naturales

Desarrolla la UAT alternativa para la producción de pigmentos naturales

Ciudad Victoria, Tamaulipas.-Investigadores de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) han desarrollado una propuesta innovadora y sostenible orientada al aprovechamiento de residuos vegetales para la obtención de pigmentos naturales. 

En respuesta a la creciente preocupación por los impactos negativos de los productos sintéticos en la salud humana y el medio ambiente, esta iniciativa se presenta como una alternativa ecológica y económicamente viable, ofreciendo soluciones aplicables a diversas industrias, como la alimentaria, textil y artística.

El equipo de investigación de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UAT, liderado por Edmar Meléndez Jaramillo, Laura Sánchez Castillo, Ma. Teresa de Jesús Segura Martínez y Rafael Delgado Martínez, destaca que los residuos agrícolas como cáscaras, hojas, tallos y raíces contienen compuestos útiles para producir pigmentos naturales de diferentes colores. 

Entre los más comunes se encuentran los pigmentos verdes de la espinaca, rojos de la remolacha, morados de la col morada y amarillos del azafrán, todos ellos con propiedades antioxidantes y antibacterianas.

Detallan que, el proceso de extracción de los pigmentos es sencillo y accesible. Las plantas se desinfectan, se deshidratan a temperaturas controladas y luego se muelen para obtener los pigmentos, los cuales pueden utilizarse en alimentos, acuarelas o textiles. 

Esto –añaden– abre un abanico de posibilidades tanto para la industria como para los consumidores conscientes del medio ambiente.

Los investigadores también proponen que otras fuentes menos convencionales, como ciertos insectos y minerales, pueden ser utilizadas para obtener pigmentos naturales. Un ejemplo de esto es la grana cochinilla, que se utiliza para obtener tonalidades rojas, o las arcillas rojas para crear pigmentos marrones.

Esta investigación busca replantear antiguas técnicas de extracción de pigmentos y promover una economía circular que maximice el aprovechamiento de los recursos agrícolas.

Además de ser más seguros y sostenibles, los pigmentos naturales no requieren productos químicos sintéticos en su producción, lo que evita la contaminación. Al mismo tiempo, permiten aprovechar recursos que de otro modo se desperdiciarían, otorgándoles un valor económico adicional.